Escribiendo libros técnicos con la IA como audiencia
Sobre el enfoque dual (humano y máquina) del contenido que generamos.
Hace un par de semanas hice un comentario en LinkedIn y en BlueSky que podía sonar jocoso, pero que en realidad era toda una declaración de intenciones. Lanzaba una pregunta abierta: ¿Debemos empezar a escribir libros técnicos sabiendo que buena parte de la audiencia no será humana, sino IA? No era una broma. Es un dilema al que llevo dándole vueltas desde entonces.
El año pasado me lancé a la aventura de escribir un libro sobre Ingeniería de Plataformas, un tema que me apasiona y en el que he invertido años de experiencia. Sin embargo, a medida que los capítulos tomaban forma, una sensación incómoda me invadía: el enfoque tradicional ya no me encajaba. Me explico.

Mi biblioteca está llena de libros técnicos. No por coleccionismo, sino porque siempre he preferido el poso que deja un buen libro. Hay obras maestras que me han ayudado no solo a aprender una tecnología concreta, sino también a madurar ideas y a adoptar enfoques disruptivos. Algunos han envejecido mejor que otros (el de Design Patterns del “Gang of Four” sigue ahí), pero la mayoría termina siendo víctima de la obsolescencia tecnológica.
El problema hoy no es que los libros caduquen; es que tengo la convicción de que cada vez vamos a comprar menos libros técnicos. Yo mismo hace tiempo que no adquiero uno, a pesar de que peleo a diario con retos complejos y sigo aprendiendo constantemente. Mis fuentes han cambiado: documentación oficial, blogs especializados, vídeos y, sobre todo, la IA.
Cada día somos más eficientes al delegar en esta tecnología. La integramos en nuestro flujo de trabajo y la usamos como tutor personal. En mi último artículo os contaba cómo la IA se ha vuelto mi aliada indispensable para sacar adelante el Grado de Física. Por eso, la forma en que “alimentamos” a la IA es clave para que siga siendo útil. Si permitimos que el ecosistema se llene de ruido y de contenido de baja calidad, generado por algoritmos sin supervisión, nos hacemos un flaco favor. Necesitamos contenido con rigor, criterio y experiencia real para que estos modelos sigan aprendiendo a partir de fuentes fiables.
Bajo esta premisa, me he dado cuenta de que llego tarde para escribir un libro técnico a la vieja usanza. Por eso, he decidido resetear el enfoque y apostar por un modelo dual:
Un libro para humanos: ya sea en formato electrónico o impreso, centrado en un lenguaje claro, en los puntos clave de decisión, en la arquitectura, en los contextos históricos de cada tecnología, en el storytelling y en las “notas del autor”, que aportan ese valor subjetivo que una máquina no tiene.
Un repositorio de habilidades para IAs: un conjunto de agentes, skills, comandos, reglas y contextos diseñados específicamente para la IA. El objetivo es que estos agentes aprendan a construir plataformas conforme a los estándares de calidad y seguridad que espero, sin heredar los vicios del código genérico y obsoleto que hay en Internet.
Es decir, por un lado, instruir a los agentes en el “noble arte” de construir plataformas para desarrolladores. Y, por otro lado, instruir a los humanos que van a diseñar esas plataformas usando dichos agentes, dándoles el criterio necesario para tomar decisiones acordes con su organización y sus equipos.
Creo que es un enfoque novedoso que va más allá del típico “repositorio de código” que acompaña a un libro. En lugar de entregar un código estático que quedará obsoleto en seis meses y resultará difícil de integrar, lo que haré es dotar a los agentes de habilidades dinámicas para que generen ese código adaptado a cada circunstancia. Es un win-win.
Estos repositorios de habilidades ya existen. La industria está intentando estandarizarlo de algún modo. Anthropic, por ejemplo, ha definido un estándar para las skills en agentskills.io. Son varias empresas y personas que están empezando a adoptar este formato en algunos de sus repositorios (Vercel, Anthropic, ClickHouse, etc.). Y también están apareciendo gestores de skills, como skills.sh, para que puedas instalar y actualizar skills en tus repositorios con un solo comando.
Pero hay quien va más allá y ofrece todo un catálogo de agentes, skills, comandos, reglas, etc., en un único repositorio (Everything Claude Code) para explotar estas opciones y extender el comportamiento de las IA y que hagan mejor el trabajo que tú quieres.
Pues algo así es lo que quiero hacer con Crafting Platforms.
Es una apuesta atrevida, lo sé, pero estoy convencido de que es el camino. El futuro del libro técnico no es solo ser leído, sino también ser consumido y ejecutado. Y esta idea me explota la cabeza: escribir un manual para que sea ejecutado…
¿Qué os parece esta estrategia? ¿Creéis que los libros deberían empezar a incluir estos “manuales de instrucciones” para nuestros copilotos no humanos?
¡Muchas gracias por leerme!

